Dentro de nuestra Hermandad existen distintos Grupos de participación activa. Todos ellos han supuesto para muchos Jóvenes una puerta de entrada a la Hermandad y, para otros menos jóvenes, han sido vías útiles para conocer y amar a Jesús y su Bendita Madre dentro de la misma. En el desarrollo de sus actividades todos han posibilitado adquirir más conocimientos a sus integrantes.
Sirva como ejemplo la organización por parte del Grupo de Acólitos y del Equipo de Priostía de distintos cursos básicos de liturgia, consiguiendo el aprendizaje de algunos y una mayor profundización de otros.
O también, cómo a través de sus distintas sesiones de trabajo, los Grupos de Auxiliares y Colaboradores de los responsables de la Cofradía, se han ido ocupando de conocer el contenido, para su cumplimiento, de nuestras Reglas, así como han ido experimentando conocimientos para la organización de la Cofradía en la calle.
O en los distintos Grupos de Formación, en donde se trabaja continuamente para lograr una mayor formación integral de cada persona (tanto espiritual cómo en otras dimensiones: social, cultural, histórica…).
Otros hermanos, como componentes de nuestro Coro, a través de la música, ejercen su tarea sirviendo a la Iglesia, encontrando un espacio en nuestra Hermandad en donde aprender a convivir y compartir.
O nuestros costaleros, fieles y buenos hombres que experimentan trabajar unidos por amor a Jesús y a su Madre.
Pero, principalmente, todos los Grupos que componen nuestra Hermandad han resultado para ésta, más que una evolución de trabajo que ha contribuido a construir su historia, el paso de multitud de personas, de vivencias y experiencias inolvidables en las que han surgido amistades para toda la vida. Grupos que han sabido y saben buscar y encontrar su hueco dentro del corazón, vivo, de la Hermandad.
Por otra parte, todos ellos han tenido igualmente una doble misión: además del cumplimiento de su particular actividad, para la que fueron creados, el hacerse eco de los problemas de los jóvenes, y los no tan jóvenes, del Barrio, y ser receptores, lugares de acogida para todos, dándoles la posibilidad de trabajar por un ideal, por un sueño, aprendiendo a que todo se haga con la ayuda del compañero, del hermano, y encontrando en el propio Grupo y en la Hermandad un lugar donde realizarse en un momento de sus vidas tan importante como es, en unos casos el afrontar la juventud, y en otros alcanzar la madurez. |